Larga sombra de una guerra



Después de todo ese tiempo, todavía se siguen examinando las causas del conflicto, y los enormes errores políticos y estratégicos en que se incurrió en su manejo.

El aniversario debe servir para reflexionar en los inmensos destrozos y sufrimientos que causó en ambos bandos, y para enfatizar la necesidad de reconciliación, tanto con el enemigo de entonces, como entre los grupos que internamente antagonizaron en torno al conflicto.

Ciertamente Vietnam es una herida que no acaba de sanar. La experiencia afectó profundamente a toda la nación, sin distingos generacionales o étnicos.

Claro está que unos grupos resultaron más directamente afectados que otros.

Uno de los grupos que en mayor medida sintió el impacto de la guerra fue la comunidad latina. Unos 80 mil latinos pelearon en el conflicto. La protesta contra el excesivo reclutamiento de mexicoamericanos condujo a la Moratoria Chicana del 29 de agosto de 1970, momento culminante de la historia de la comunidad latina en Estados Unidos.

Aun así, aproximadamente una tercera parte de los nombres en el Muro de Washington en memoria de los caídos en Vietnam, son latinos. Y el último soldado estadounidense en dejar Vietnam se llamaba Juan J. Valdez.

Vietnam fue la primera guerra televisada. Sus crueles escenas llegaban cada día a los hogares. Luego, el continuo desfile de bolsas con restos humanos, y el regreso de los heridos y mutilados comenzaron a golpear a las familias estadounidenses.

La amenaza del reclutamiento pendía sobre los jóvenes, como una siniestra lotería que de un momento a otro cambiaba para siempre su destino. La falta de legitimidad de la guerra, agravada por la enorme oposición interna e internacional, contribuía a socavar la moral de los combatientes y sus familias.

La guerra tuvo episodios y secuencias que causaron profundo malestar nacional. Como la masacre de 504 civiles indefensos a manos de soldados americanos en la aldea de May Lai, o el empleo intensivo del dañino agente naranja.

En Vietnam, las minas y granadas que dejaron los combatientes, siguen cobrando víctimas. Los miles de toneladas de defoliadores y tóxicos diseminados siguen causando nacimientos de niños deformes.

Es una herencia mortal, que recuerda a nuestra nación, al pueblo de Vietnam, y a la humanidad entera, que las guerras se sabe cuando comienzan, pero no cuando terminan.

El cine y la literatura han representado numerosas veces la guerra de Vietnam. Esas representaciones cinematográficas y literarias buscan indagar el significado de lo ocurrido, y mostrar la vulnerable condición humana de los combatientes. Las novelas y cuentos de Tim O'Brien, los relatos de Thom dones, entre otros autores, ofrecen desgarradoras narraciones de experiencias límites.

La guerra de Vietnam fue una dura, clara lección, que sin embargo no es seguro que haya sido plenamente aprendida. Nuestros gobiernos nunca deberían emprender guerras de agresión imperialista, desprovistas de fundamentos morales.

Washington debería abandonar su tendencia a resolver los problemas de política exterior mediante el empleo de la fuerza militar, o el avasallamiento político y económico de otros pueblos. Esa es una inclinación que persiste, como lo demuestra la proclividad que muestran la Administración Clinton y muchos influyentes legisladores de ambos partidos a interferir militarmente en el conflicto interno colombiano.

La indeleble impresión dejada por la experiencia de Vietnam, debe servir para afirmarnos en la necesidad de evitar que un conflicto como ese vuelva a ocurrir. Y convencernos de que la guerra es siempre la peor de las soluciones. Y, con frecuencia, es peor que el problema que pretende resolver.
7 de Diciembre de 2008

EEUU usó gas letal contra norteamericanos que desertaron en Vietnam Un almirante asegura que Nixon estaba al tanto

JULIO A. PARRADO ESPECIAL PARA EL MUNDO Lunes 8 Junio 1998

NUEVA YORK.- El traumático conflicto de Vietnam sigue
destapando oscuras páginas de la Historia de Estados Unidos.
Esta vez se trata del relato de los aguerridos SOG (Grupo de ,s Observaciones y Análisis), un cuerpo de elite con carta blanca —cuyo lema era: «Matad a todos. Dios se ocupará de ellos».

Hasta ahora se conocía el uso de armas químicas para aniquilar poblaciones civiles y focos guerrilleros, pero un almirante ha decidido revelar algo hasta ahora inadmisible: también mataron a
sus propios compañeros de armas como castigo por haber ïdesertado.
Su historia ha estado oculta durante 26 años. En silencio, estos -E veteranos han padecido en sus cuerpos las secuelas de un
secreto militar destapado esta semana por una investigación
conjunta de la cadena televisión CNN y la revista Time.I
Los miembros de los SOG. muchos afectados actualmente por
parálisis locales, han relatado cómo a principios de los años 70 sirvieron en operaciones encubiertas llevadas a cabo en territorio
de Laos. país fronterizo con Vietnam. El objetivo eran las
guerrillas vietnamitas que buscaban refugio en este país, pero, tal y como han descubierto ahora, en algunas de sus operaciones también murieron decenas de miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses.
Los datos más concretos se refieren a una de las operaciones más peligrosas, que fue bautizada como Tailwind (Viento de Cola). De acuerdo con estos testimonios, los SOG llegaron a un pueblo de Laos donde había, al menos, 20 norteamericanos que habían desertado de sus filas. La batería de disparos con que fueron recibidos desde tierra fue apagada por una cortina de humo venenoso.
Los traidores murieron sofocados bajos los efectos del GB, un gas nervioso letal prohibido entonces por el Protocolo de Ginebra. Junto a ellos perecieron un centenar de personas más. incluidas mujeres y niños. Según Time. los SOG nunca identificaron a los norteamericanos. Sus cuerpos no fueron rescatados y sus datos nunca figuraron en el archivo de muertos en combate.
MENTIRAS Estas revelaciones evidencian otra de las mentiras de la Administración Nixon sobre el conflicto vietnamita. El entonces presidente de EEUU y sus asesores, entre ellos Henry Kissinger, siempre negaron el uso de gases mortales en la guerra. Otros responsables militares de entonces señalaron a la revista no tener conocimiento de este tipo de ataques.
Ayer. en un comunicado, las autoridades militares tampoco acertaron a ratificar ni desmentir esta información. Sin embargo, según fuentes de Time, el gas fue usado en más de 20 misiones. El almirante Thomas Moorer, director de la junta de jefes de Estado Mayor, reconoció la utilización del gas y lo justificó como un recurso para salvar las vidas de los soldados norteamericanos.
Moorer asegura que la autorización para el lanzamiento de ataques con gas venenoso tuvo que partir de la propia Casa Blanca. Además del GB, el Ejército llegó a utilizar también el gas sarin en ataques aéreos nocturnos, con el fin de tener preparada a la población de la aldea para el ataque de la mañana siguiente


7 de Junio de 2009

EEUU aniquiló a sus desertores en Vietnam, según la CNN y «Time»



Un informe asegura que el Ejército mató con gas sarín a más de un centenar que se ocultaban en un campamento WASHINGTON.- El Pentágono utilizó gas neurotóxico en la
Guerra de Vietnam contra estadounidenses que habían desertado de sus Fuerzas Armadas, según informó ayer la cadena de televisión CNN y también reproduce esta semana la revista Time.
' Las operaciones se dirigieron contra un campamento en Laos, según el informe conjunto. El almirante Thomas Moorer, ex jefe 3del Estado Mayor Conjunto, confirmó que el gas neurotóxico sarín -se utilizó en 1970 en una incursión clandestina en Laos, en la llamada Operación Tailwind (Viento de Cola), según el informe difundido el domingo por la CNN.
El capitán Eugene McCarley, que dirigió la misión, dijo al programa Newsstand: CNN & Time. que «un máximo de 100» personas perecieron en la incursión, entre ellos mujeres y niños 1 en el campamento.
Un jefe de pelotón. el teniente Robert van Buskirk, estimó que un máximo de 20 desertores estadounidenses fueron aniquilados en la incursión.
El Pentágono dijo ayer que sus propias investigaciones no
arrojaron indicios de que durante la Guerra de Vietnam se
utilizara gas neurotóxico. «Todavía no hemos visto ese artículo. Sin embargo, hemos investigado este tipo de asunto y nada hay que nos lleve a creer que en Vietnam o en Laos se usara gas neurotóxico». dijo el portavoz del Departamento de Defensa. Jim Turner.

7 de Junio de 2009

YELTSIN PROMETE BUSCAR A DESAPARECIDOS

Nuevo Herald - June 17, 1992

El presidente ruso, Boris Yeltsin, señalo el martes al presidente George Bush que Moscú podría tener información sobre algunos prisioneros de guerra norteamericanos desaparecidos en Vietnam, y prometió dar "la máxima prioridad" al asunto, anuncio el propio Bush. "El presidente Yeltsin me informo que Rusia podría tener información sobre la suerte de algunos de nuestros soldados en Vietnam, y aseguro que esta intentando obtener esa información.
12 de Diciembre de 2008

MILITARES CUBANOS PARTICIPARON EN LA GUERRA DE VIETNAM

Nuevo Herald - May 3, 2005

Cuba reveló la participación de sus ingenieros militares en la ampliación de la famosa ruta Ho Chi Minh en plena guerra de Vietnam contra Estados Unidos, que duró de 1965 a 1975, según una entrevista con un participante, publicada en el diario Juventud Rebelde. El coronel cubano retirado Roberto León contó al periódico ``uno de los mayores secretos'' de esa contienda, cuando encabezó a un grupo de 23 constructores militares cubanos y cerca de 50 vietnamitas.
9 de Diciembre de 2008

BUSH RECOMPENSARA LA ACLARACIÓN DE VIETNAM SOBRE PRISIONEROS

Nuevo Herald - November 19, 1992

El presidente George Bush planea recompensar próximamente a Vietnam por la mayor cooperación de este país en el esclarecimiento de la suerte de soldados estadounidenses desaparecidos en combate, dijeron el miércoles varios senadores norteamericanos en Hanoi. La promesa de Bush de corresponder a la ayuda vietnamita en el esclarecimiento de mas de 2,200 casos de soldados desaparecidos durante la guerra de Vietnam se consigna en una carta al presidente Le Duc Anh
9 de Diciembre de 2008

MCCAIN DESPIDE RESTOS DE SOLDADOS CAÍDOS EN VIETNAM

El Nuevo Herald - April 26, 2000

El senador estadounidense John McCain llegó ayer a Vietnam en visita privada, y presenció la ceremonia de repatriación de los restos de soldados americanos desaparecidos durante el enfrentamiento armado entre ambos países, con motivo de los 25 años del fin de la guerra .
9 de Diciembre de 2008

Los Torturadores Castristas de los pilotos de Vietnam

El Nuevo Herald - August 22, 1999

Ed Hubbard, coronel retirado de la Fuerza Aérea, afirma no tenerle odio a ``Fidel'', el agente del gobierno cubano que, hace 30 años, lo torturó salvajemente, a él y a otros 17 prisioneros de guerra, en Vietnam del Norte. Durante un año, casi diariamente, el hombre que los prisioneros de guerra (POW) llamaban ``Fidel'' los azotaba con tiras de llantas de goma y los amarraba con sogas o alambres que alambres que les descoyuntaban las extremidades.
8 de Diciembre de 2008

Historia de la creación de la bandera POW/MIA



En el año 1971, la señora Michael Hoff esposa de un MIA (desaparecido en combate), y miembro de la liga Nacional de Familias, reconoció la necesidad de crear un símbolo que pudiera representar a todos los prisioneros y desaparecidos en combate en Vietnam por todo el mundo.
Se puso en contacto con Rivkees Normando, vicepresidente de Annin & Company ,creador de logos para banderas y estandartes. Una vez realizado el diseño, este fue aprobado por la liga Nacional, así el 9 de Marzo de 1989,una bandera POW/MIA gigante voló encima de la Casa Blanca, en el mismo año la bandera se colocó en la rotonda del capitolio el día Nacional (4 de Julio). El 10 de Agosto de 1990, durante el 101 Congreso, se aprobó la ley Pública Nº 101-355, reconociendo el símbolo y la bandera "como el símbolo de la preocupación de nuestra Nación y compromiso a resolver lo antes posible el destino de americanos todavía prisioneros y desaparecidos en el Sudeste Asiático, acabando la incertidumbre de sus familias.
La bandera también estará presente en todas las celebraciones nacionales del día del veterano etc , hasta que el último de los POW/MIAS sea repatriado.

7 de Diciembre de 2008

HANOI, Vietnam 22 de Agosto 2002



Desactivadores de minas que limpian los alrededores de la antigua ruta de Ho Chi Minh , para construir una nueva carretera han encontrado miles de bombas de racimo no explotadas. Una de estas bombas explotó causando la muerte a un ingeniero vietnamita.
El Ministerio de Defensa dijo que a lo largo de las 193 millas cubiertas hasta ahora, el equipo había encontrado 13 bombas pesadas de 250 a 3000 libras, casi 3000 bombas de racimo y casi 900 granadas.
La ruta de la nueva carretera recorre tramos de la antigua ruta de suministros del NVA durante la guerra.
Los Estados Unidos que destinarían al programa vietnamita de desactivación de bombas una ayuda de $ 1,7 millones, para buscar y destruir las bombas.
Los Estados Unidos y las Naciones Unidas han estimado que 3,5 millones de minas se enterraron en los campos de guerra de Vietnam.
Solo en el último mes se han matado 10 personas siendo 6 de ellas niños.
7 de Diciembre de 2008

Hanoi, 6 sep 2002



Estudian penalizar un actor por participar en "We Were Soldiers"

(EFE).- El gobierno de Vietnam estudia imponer penalizaciones al actor local Dong Duong por participar en la película protagonizada por Mel Gibson "We Were Soldiers" (Fuimos Héroes), que "distorsiona la historia de Vietnam", informó hoy la prensa estatal.

Según el diario "Nguoi Lao Dong" (Trabajador), a Duong, uno de los actores vietnamitas más famosos del país, se le podría prohibir actuar en Vietnam e incluso impedir que viaje para trabajar en el extranjero.

El castigo fue recomendado por el departamento de Cultura e Información de Ciudad Ho Chi Minh (Saigón), que también pretende que se multe a Duong por no abandonar el rodaje cuando se dio cuenta de que el filme daba una mala imagen del país.

La prensa oficial calificó "We Were Soldiers" como un filme "amoral y nada artístico" al proyectar una imagen de nobleza de los soldados estadounidenses frente a unos brutales militares vietnamitas.

"Han distorsionado la verdad y ensombrecido los nombres de los soldados vietnamitas que, junto al resto de su nación, lucharon en una guerra legítima de liberación nacional", señala sobre la película un editorial del diario "Policía Popular".

El filme, en el que Gibson lidera su batallón hacia la victoria a pesar de afrontar fuerzas abrumadoras, es una de las pocas producciones recientes en las que se retrata como heroicos a los soldados estadounidenses en el país asiático.

En Vietnam se considera que en la batalla reflejada en la obra cinematográfica, los 2.000 soldados dirigidos por Nguyen Huu An (interpretado por Duong) derrotaron a los 395 hombres de Moore (Mel Gibson).

En una entrevista realizada a principios de año, Duong reconoció que el guión original era aceptable al Gobierno, "pero el escrito fue reajustado y cambiado, especialmente tras los sucesos del 11 de septiembre, para resaltar los valores americanos".

La proyección de "We Were Soldiers" ha sido prohibida en Vietnam, aunque se pueden conseguir copias tanto en Hanoi como en Ho Chi Minh.
7 de Diciembre de 2008

Washington, 8 de Septiembre



Una comisión de alto nivel de la asociación de veteranos de Vietnam (VVA) con su Vicepresidente Dang Quan Thuy al frente, están visitando los Estados Unidos desde el día 4 .
La visita, la primera de carácter oficial desde que finalizó la guerra hace 30 años, a sido posible gracias a la invitación cursada por el fondo conmemorativo del monumento a los Veteranos de Vietnam. (VVMF).
La comisión Vietnamita no tuvo reparos en entrevistarse con distintos políticos del país, con el ministro de asuntos exteriores Gran Green, con el senador John McCain y otros mayores oficiales del estado americano y Departamento de Defensa.
También se reunió con los principales miembros de las distintas asociaciones de Veteranos del país.
7 de Diciembre de 2008

Jueves 1 de Agosto 2002



Hanoi, Vietnam - Durante la conferencia de Estocolmo de la pasada semana, Vietnam insistió al Gobierno de los Estados Unidos a que tomara la responsabilidad de una vez por todas sobre las consecuencias del Agente Naranja en su país.

El portavoz del ministerio exterior vietnamita Phan Thuy Thanh dijo que Los Estados Unidos deben ser totalmente conscientes de sus responsabilidades y cumplir con sus obligaciones espirituales y morales

Científicos que participaron en la conferencia confirmaron las consecuencias duraderas de la Dioxina del Agente Naranja sobre la salud humana y medioambiental del país.
Vietnamitas, Surcoreanos y muchos veteranos de EE.UU. culpan de una gran variedad de enfermedades -la diabetes, cáncer, abortos, los desórdenes nerviosos, a la exposición al Agente Naranja.

La conferencia fue organizada por una agrupación sueca que quiere dar conocimiento sobre el legado de la guerra de Vietnam y Camboya.

7 de Diciembre de 2008

EL ALIADO QUE EEUU OLVIDO EN VIETNAM

EL MUNDO Domingo 2 de Noviembre de 2003

CUANDO los supervivientes de la tribu de los hmong ven al periodista se arrodillan ante él pensando que, por fin, los norteamericanos han vuelto. Llevan 27 años en lucha contra los comunistas vietnamitas y los laosianos
CRONICA
Casi tres décadas después de que la guerra de Vietnam acabara en una ignominiosa derrota de los norteamericanos, aún se sigue redactando un último capítulo, escrito en las impenetrables junglas y colinas de Laos a base de sangre y sufrimiento. Es ésta una trágica historia de supervivencia en la que se refleja, de manera drástica, el patetismo de aquella guerra que EEUU perdió y de la traición norteamericana a toda una población tribal, tremendamente leal, de la que primero se granjeó su amistad para, después, abandonarla a su suerte.
Estas víctimas son los hmong, gentes vigorosas procedentes de las montañas y que viven en los alrededores de la Llanura de Jars, conocidas así por sus peculiares urnas funerarias. Desde 1960, reclutados y entrenados por la CIA norteamericana con el objetivo de emprender una guerra secreta en la oficialmente neutral Laos, los hmong ayudaron a EEUU en la guerra de Vietnam. La suya fue una guerra encubierta y cruel cuyos detalles han permanecido en secreto durante años.
La población hmong, también conocida corno Meo, protegió instalaciones de radar de vital importancia para EEUU, rescató muchos pilotos norteamericanos cuyos aparatos habían sido abatidos y luchó infiltrada entre las filas de los soldados de Vietnam del Norte y de sus aliados de Laos. Muchos de ellos eran niños soldados de tan sólol3 años. Durante el conflicto, según datos de ACNUR, 20.000 soldados hmong perecieron en combate, 50.000 no combatientes murieron o resultaron heridos y 120.000 fueron desplazados de sus hogares.
Un alto funcionario de la CIA que trabajaba con ellos, Anthony Poe -un individuo que durante la Segunda Guerra Mundial fue marine de la Armada de EEUU con destino en el Pacífico y que solía pagar a sus mercenarios un dólar por cada oreja de comunista cortada y 10 por cabeza separada del tronco- falleció en junio pasado, llevándose a la tumba los secretos más tenebrosos de aquella guerra.
A principios de este año, Philip Blenkinsop, fotógrafo australiano con base en Tailandia, se convertía en el primer occidental que se aventuraba en Laos y encontraba a un grupo de hmong, rebeldes desesperados que, tres décadas después del final de la guerra, aún no reconocían su derrota. La fotografías que hizo Blenkinsop, que ilustran estas páginas, no sólo han merecido diversos premios, sino que han despertado el interés internacional por este conflicto hasta ahora totalmente olvidado.
La guerra secreta protagonizada por los hmong fue un acontecimiento de gran importancia para Norteamérica. Cada muerte de un mercenario hmong en Laos suponía un féretro menos que había que enviar de vuelta a los EEUU, donde la opinión pública se mostraba cada vez más desencantada con la guerra. Los hmong, sin duda, salvaron miles de vidas de norteamericanos. Y, sin embargo, a todo lo largo de los años se han visto obligados a pagar un precio muy alto por su lealtad, llegando a perder por ella hasta un cuarto de su población.
Un país tan pequeño como Laos se convirtió, por aquel entonces, en la nación más bombardeada de toda la Historia. En 1975, y tras acabar la guerra con la victoria de los comunistas, muchos de aquellos soldados irregulares huyeron, en compañía de sus respectivas familias, hasta la frontera con Tailandia por
temor a que su postura pro occidental les convirtiera en objetivo de una terrible venganza.
Desde aquellos campos de refugiados de la frontera tailandesa, miles de Hmong, y entre ellos su comandante en jefe, el general Vang Pao, fueron finalmente trasladados a EEUU. Pero los norteamericanos tardarían más de 20 años, contados a partir de la victoria de los comunistas, en reconocer públicamente la existencia de aquel ejército secreto y el papel que éste había desempeñado. Hasta hace poco estos veteranos de la guerra de Vietnam no han obtenido la ciudadanía norteamericana como recompensa por su lealtad.
Aún así, Washington no tiene el menor deseo de permitir que se sigan estableciendo en su país más hmong, y ello a pesar de que aún son muchos los que viven en ese limbo que son los campos de refugiados de Tailandia. Como aquellos soldados del ejército imperial japonés que permanecieron décadas extraviados en las junglas del sudeste asiático tras la rendición de Japón en 1945, una minoría de hmong seguiría luchando contra el gobierno comunista del Patthet Lao como si la guerra secreta de EEUU nunca hubiese acabado.
De cuando en cuando, se han venido filtrando historias sobre su lucha armada, totalmente a la desesperada, contra el régimen comunista de Laos: emboscadas contra autobuses, colocación de bombas en mercados públicos... También se han contado historias terribles de persecuciones e internamientos de los hmong en campos de reeducación comunistas. Además, determinadas informaciones, no verificadas, aseguran que tanto Laos como sus aliados vietnamitas han estado utilizando agentes químicos y biológicos con el fin de aniquilarlos.En uno de dichos informes se hablaba de prisioneros a los que se les amputaban los miembros y de niños a quienes se les cortaba el cuello o se les ataba juntos para asesinarlos lanzándoles granadas.
El viaje de Blenkinsop en busca del los hmong comenzó en la capital del antiguo reino de Laos, Luang Prabang. Por la noche, en algún lugar cercano a Vang Vieng, Blenkinsop se encontró con un grupo de soldados hmong que le condujeron hacia el interior de la jungla. Durante cuatro días viajaron a través de zonas militares, evitando las minas y las patrullas de soldados de Laos, vadeando ríos y abriéndose paso a través de una tupida cortina de cañas de bambú hasta llegar a un campamento secreto levantado en plena jungla y formado por chozas hechas con hojas de plátano.
Una vez allí, se encontró frente a un grupo de personas harapientas, formado por los propios guerrilleros y sus respectivas familias, una visión que el propio Blenkinsop asegura que aún le sobrecoge.Al aproximarse, todos ellos -hombres, mujeres y niños- cayeron de rodillas gimiendo al unísono, se postraron ante él y agitaron sus manos a modo de bienvenida. «Era todo un mar de humanidad que se deshacía como si fuera una ola. De entre todas las experiencias que yo haya podido tener en mi vida, ninguna me ha llegado a emocionar y a desasosegar tanto como ésta», declararía Blenkisop.«Aquel lugar estaba impregnado por una sensación en la que se mezclaban el miedo y la absoluta ausencia de futuro. Para mí, fue como toparme con una legión de fantasmas. Vivían allí como de prestado y era algo que todos sabían muy bien».
Los hmong confesaron a Blenkinsop que él era el primer occidental que habían visto desde hacía más de 27 años, desde la retirada de la CIA y la derrota norteamericana. «Les hemos estado esperando y esperando y ustedes nunca venían. Nos estamos muriendo de inanición y ya no podemos aguantar más. Vivimos como animales. ¿Cómo podemos llamarnos a nosotros mismos seres humanos?», le dijo llorando una mujer.
DESFIGURADOS
En el campamento, Blenkinsop conoció a gente como Moua Toua Ther, el comandante del campo, para quien la paz sólo era un recuerdo muy distante, propio de su infancia. Moua, de 46 años, llevaba luchando desde que tenía 15 y presentaba las cicatrices y desfiguraciones típicas de la guerra. Otro personaje, Boun Si, de 42 años, fue herido en 1991. Una granada de mortero, que acabó con la vida de seis de sus compañeros, le destrozó la parte izquierda de la cara. «El espacio correspondiente al ojo izquierdo de Boun Si no era más que la cuenca y un colgajo de carne apelmazada», asegura Blenkinsop. «También había perdido una oreja. Además, tenía una terrible herida en la cara interior de un muslo que le impedía caminar adecuadamente. Doce años después de sufrirla, aún llevaba vendaje».
Lee Fong, de 25 años, se quitó ante Blenkinsop el trozo de tela que le recubría el ojo derecho y dejó a la vista una herida que casi se podría calificar de grotesca. Habitante de la jungla desde los 7 años y huérfano desde los 9, fue alcanzado por la metralla de un misil en una emboscada que les tendieron los comunistas en febrero de 2000. Su herida no ha recibido nunca ningún tipo de tratamiento y sufre dolores constantes.
Entre ellos también estaba Teng Kong Wa, de 40 años, que lucía una prótesis de madera. Perdió su pierna derecha por la explosión de una mina en noviembre de 2001, justo días después de que su mujer, Pbai Lo, fuera alcanzada por unos disparos en el cuello y en una pierna. Además, Blenkinsop pudo conocer a Yaeng Hua, un niño traumatizado de 9 años huérfano desde el año pasado porque el fuego de un mortero cayó muy cerca del lugar donde comía con su familia. Sus padres murieron y un trozo de metralla se incrustó en su garganta. No ha podido volver a hablar.
Blenkinsop comenta que cuando llegaron a aquel lugar, los hmong creyeron que venían para salvarlos. «Me resultó muy difícil explicarles que no era así». La mañana en que abandonaron el campamento, les dijeron adiós y emprendieron la marcha hacia lo alto de las colinas que rodeaban el poblado. Pero un par de docenas de mujeres, acompañadas por sus hijos y con todas sus pertenencias cargadas a la espalda, intentaron seguirlos. «Estaban absolutamente convencidas de que acompañarnos era su única posibilidad de sobrevivir. Y estaban totalmente decididas a sobrevivir. Ninguna quería morir», comentaba Blenkinsop.
Poco tiempo después que Blenkinsop, otros dos periodistas volvieron a encontrarse a aquel mismo grupo hmong. Los dos informadores fueron capturados por el ejército de Laos y sentenciados a 15 años de prisión acusados de complicidad en la muerte de un guardia en una aldea durante un tiroteo con una patrulla del ejército, el Gobierno de Laos se encontró súbitamente inmerso en una situación de gran presión internacional.
El Gobierno liberó y deportó a ambos periodistas, pero encarceló a los guías e intérpretes que les acompañaban. Liberados los occidentales, nadie preguntó por la suerte de los rebeldes y las familias que dejaron atrás. Rodeados por unidades del ejército de Laos y posiblemente también del ejército vietnamita, que ya les ha atacado en varias ocasiones, los hmong están viviendo exclusivamente de las patatas, boniatos, hojas y raíces que les ofrece la jungla y carecen de cualquier clase de atención médica.Se defienden con armas y municiones obsoletas procedentes de contingentes de armamento abandonados
por los norteamericanos tras concluir la guerra de Vietnam. Una de cada tres de sus balas no sirve, según aseguran ellos mismos. «Lo primero que vimos a! llegar al territorio controlado por los hmong fue a mujeres viejas escarbando en la tierra en busca de raíces para comérselas y muchos niños demacrados en estado de inanición. Todos necesitan ayuda urgente», aseguraba, tras ser liberado, Vincent Reynaud, el periodista francés.
Amnistía Internacional, que se ha hecho cargo del caso de los hmong, asegura que en uno de sus grupos perecieron por inanición 30 personas, entre ellas 25 niños -19 niñas y 6 niños -, durante una sola semana de agosto, en la zona especial de Xaisomboune, al noreste de Vien Tian, la capital del país. Otros 32 hmong, pertenecientes a otro grupo, también murieron de hambre entre mayo y julio, entre ellas 10 niñas y seis niños de entre 3 y 12 años.
«Toda esta gente está entre la espada y la pared», asegura Amnistía Internacional. «Están siendo cazados como animales y en unos cuantos meses podría no estar vivo ninguno de ellos. Su situación es completamente desesperada y estamos muy preocupados por su bienestar y por su futuro». Amnistía Internacional ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que presione al Gobierno de Laos para que éste garantice la libre salida de la jungla a los hmong que aún permanecen allí. Además, está llevando a cabo una campaña para que les llegue ayuda humanitaria y se permita la presencia en la zona de las Naciones Unidas, advirtiendo de que se está corriendo el riesgo de que 3.000 personas sean víctimas de «ejecuciones extrajudiciales» a manos del ejército de Laos.
Muchos de ellos son niños que tornan las armas de sus padres cuando éstos mueren para continuar con su lucha. Crecieron en medio de la jungla y nunca han conocido un mundo sin guerra ni sufrimientos. Amnistía Internacional está urgiendo, también, a los hmong a que abandonen sus ataques contra objetivos civiles, porque, según afirma la organización, no hacen sino empeorar aún más la crisis.El autoritario Gobierno de Laos se ha negado, hasta la fecha, a escuchar estos llamamientos. Dicho Gobierno está formado en gran parte por antiguos líderes comunistas que lucharon contra los hmong en el curso de la guerra secreta y, por ello, parecen percibirlos como «unas uñas norteamericanas que aún hay que cortar».
Tampoco existen muchos signos de que el gobierno esté intentando hacer honor a su política oficial de perdonar a todos aquellos que abandonen las armas. Por encima de cualquier otra cosa, las autoridades señalan a los hmong como los culpables de los atentados contra autobuses y mercados públicos que se han producido en !os meses recientes y que han costado la vida a más de dos docenas de personas, entre ellas varios turistas occidentales.
También acusa a los grupos de apoyo de EEUU, ferozmente contrarios al régimen comunista de Laos, y que aún guardan estrechos vínculos con Vang Pao -en la actualidad, un hombre ya anciano aunque aún muy poderoso, que vive confortablemente en California- de fomentar y mantener deliberadamente los focos de resistencia en Laos con el objetivo de debilitar el poder del gobierno.
LA RESISTENCIA
«Estos grupos no son sino bandidos que viven en nuestro país y que se dedican a asesinar a gran número de personas y nosotros no queremos ninguna clase de bandidos aquí», ha afirmado Souvana Phouyavong, miembro del cuerpo diplomático de Laos. Phouyavonga declaró que la mayoría de los miembros de los hmong que viven en Laos son gente pacífica y que permanece dentro de la ley.Manipulados como parecen estar por los EEUU, es seguro que la continua y descoordinada resistencia que ofrecen no va a producir sino más muertes y más miseria.
Todo indica que, desde que se produjo la visita de Bienkinsop, el ejército de Laos ha intensificado su guerra de aniquilación, sembrando el territorio de trampas y minas con el objetivo de obligar a los hmong a permanecer atrapados en la jungla, empleando la muerte por inanición como arma de guerra, lo cual no es sino crimen de guerra. Señal inequívoca de que su determinación de aplastar a los hmong no ha disminuido ni lo más mínimo, es que, pese a ser una de las naciones más pobres de la Tierra, Laos ha comprado recientemente equipamiento militar en una feria de armamento celebrada en la República Checa.
En el curso de una de las últimas acciones del Gobierno, una mujer hmong, sus dos hijos y otras cinco personas más murieron.«Soy una señora. Llevo luchando contra el Gobierno comunista desde 1975. He estado viviendo en la jungla y he sufrido grandes penalidades y dolores. Por favor, ayúdennos. Si no pueden ayudarnos, láncennos una bomba y mátennos a todos», decía una mujer desesperada en un mensaje que logró enviar a los norteamericanos.
En estos momentos, es más que probable que la única solución al lamentable estado en que se encuentran los hmong sea garantizarles una salida segura de allí. De cualquier otra forma, las impactantes fotografías que se pueden contemplar en estas páginas no servirán de otra cosa que no sea de obituario de los hmong.


8 de Junio de 2009